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INCREIBLE PERO CIERTO. NO TENDREMOS LA NECESIDAD DE SEMBRAR PARA COSECHAR.
Alimentos que se puedan producir ante cambios climáticos extremos desarrollan en Medellín
En Biointropic se produce cacao que está en proceso de fermentación y al que se le da diferentes aromas. Este producto ya cuenta con una patente otorgada por los Estados Unidos.
Lo hacen Desde el Centro de Investigación e Innovación de Excelencia en Biodiversidad y Biotecnología, Biointropic.
En un pequeño laboratorio de la Sede de Investigación Universitaria (SIU), en el centro de Medellín, el jugo de naranja brota de un biorreactor sin que allí se encuentre ningún vestigio de la fruta.
También se multiplica el cacao, pero jamás han sembrado una planta para obtenerlo.
Más admirable aún es que nada es sintético, no hay ningún químico, ni es transgénico.
"El jugo es tan natural o más que el que se obtiene de la fruta bajada del árbol", asegura la investigadora Lucía Atehortúa.
Ella es la directora científica de Biointropic, una de las empresas de los cinco centros de excelencia que, con el apoyo de la Universidad de Antioquia y la participación de múltiples universidades y la empresa privada, trabaja para entregar productos de base tecnológica desde Medellín.
Dentro de su enorme complejidad, el propósito de Atehortúa y su grupo de jóvenes científicos es tan claro y sencillo como admirable: asegurar alimentos para la humanidad sin que su producción se afecte por los cambios climáticos extremos que padece el planeta.
"El cambio climático es una realidad y si seguimos así nos vamos a morir de hambre, cuando las sequías sean de años los alimentos se van a poner a precios imposibles, garantizar alimentación para la población mundial no se va a poder con la agricultura convencional", sostiene.
Pero no es sólo por el clima, también son las tierras. La población mundial crece y alimentarla representa robar espacio a los bosques y selvas.
Y aunque en algunas regiones han solucionado el problema de tierras con cultivos hidropónicos, estos consumen mucha energía y por eso no son autosostenibles.
El proyecto de 'Bioagricultura Urbana' deja a un lado todos los conceptos usados hasta ahora para obtener alimentos y propone una producción de 24 horas al día, 365 días al año, como enormes fábricas de comida que no dependen del clima ni de los suelos, y que permitirán 'cultivar' incluso en el espacio o en la Antártida.
En el laboratorio de Biointropic la célula del organismo es reproducida hasta el infinito. Así, de la naranja utilizan la vesícula, esa carnosidad que contiene el jugo, la cultivan en el laboratorio y obtienen millones de vesículas más, es decir, de jugo de naranja, sin que la fruta como tal esté en ningún lado.
"Nosotros tomamos el genoma completo, no lo modificamos genéticamente", advierte la investigadora, y enfatiza que por esa razón, lo que hacen no son productos transgénicos. "Lo que conseguimos es asegurar una producción aún en condiciones climáticas difíciles".
Con este sistema se puede producir el azúcar de la caña, harina de trigo, cebada, yuca, arroz, maíz. Pero no es que del biorreactor salgan mazorcas, lo que se obtiene es la harina de maíz, que es en esencia el alimento.
Este proyecto, que en Biointropic se realiza ahora en tanques de 2 y 5 litros, en unos años permitirá tener fábricas con enormes Biorreactores que produzcan alimentos suficientes para abastecer a la población mundial, pues todas las células vegetales se pueden reproducir con este sistema.
Además, es autosostenible porque de la misma manera es fácil obtener biocombustibles.
La investigadora cree que antes de veinte años esta será la alternativa que tendrá el mundo para no morir de hambre, pero se lamenta que desde la empresa privada sea tan difícil encontrar apoyo para los investigadores nacionales. "Ellos son como Santo Tomás, hasta no ver, no creer", comenta.
El cultivo que sí ha tenido apoyo del Ministerio de Agricultura y de la Fábrica Nacional de Chocolates es el del cacao, ahora Biointropic produce en su laboratorio cacao que está en proceso de fermentación para darle diferentes aromas.
Este producto ya cuenta con una patente otorgada por los Estados Unidos y es el más adelantado de la investigación.
"Esta tecnología va a ser útil a futuro porque con el cacao, por ejemplo, cultivarlo en la tierra aún es muy barato, pero en unos años va a ser costoso y difícil", aclara la doctora Atehortúa.
Como ese, Biointropic adelanta otras investigaciones que buscan entregarle a la humanidad productos bajo el concepto de 'alimentos funcionales', que son en realidad la comida natural que consumimos a diario pero con elementos terapéuticos también naturales.
Así, muy pronto encontraremos en el mercado un helado que, además de delicioso, ayuda a bajar el colesterol, prevenir el cáncer y mejorar la circulación. También podremos consumir un queso que aumenta nuestras defensas y baja nuestro nivel de triglicéridos.
Centros de Investigación e Innovación de Excelencia
Mediante un concurso y la evaluación de diez propuestas, la Universidad de Antioquia, en unión a otras importantes universidades y empresas nacionales, creó cinco Centros de Investigación e Innovación de Excelencia, en los que se ejecutan proyectos de investigación, desarrollo e innovación, generan conocimientos de nivel internacional y fortalecen los estudios de maestría y doctorado.
A cada Centro la Universidad de Antioquia le asignará hasta 500 millones de pesos por año, hasta por cinco años, como apoyo a los proyectos en que participen sus grupos de investigación. Esta convocatoria exigió la participación de universidades distintas a la de Antioquia en cada propuesta. Así se busca fortalecer la Red Departamental de Investigación.
Cada Centro de excelencia es en sí una empresa cuyos socios trabajan para obtener productos de base tecnológica útiles para la humanidad.
Entre los seleccionados están el Centro de Investigación e Innovación en Energía (CIIEN), la Alianza Regional en TIC Aplicadas (ÁRTICA), el Desarrollo de Productos (Medicamentos y Vacunas) contra las Enfermedades Tropicales, (CIDEPRO), el Centro de Epidemiología y Diagnóstico Molecular de Enfermedades Infecciosas (EDIMEI) y el Centro de Investigación e Innovación de Excelencia en Biotecnología y Biodiversidad de
Antioquia (BIOINTROPIC).
MEDELLÍN
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